LOS INTOLERABLES ATASCOS DE BURDEOS

LOS INTOLERABLES ATASCOS DE BURDEOS


Los franceses denominan "bouchons", es decir, "tapones" a los atascos kilométricos que jalonan con frecuencia sus mejores vías de comunicación. Lo curioso es que precisamente son más frecuentes en autopistas que en carreteras nacionales.

Ya me he acostumbrado a encontrar gigantescas retenciones en las inmediaciones de Burdeos, que generan perjuicios gravísimos para los automovilistas que cruzan Francia. Se lleva hablando mucho tiempo sobre la necesidad de un nuevo tramo de autopista que parta desde muy al sur de Burdeos para llegar cuanto más al norte mejor, pero de momento no hay ni proyectos. Por lo visto existe mucha oposición a ambos lados de la ciudad. Por el Este hay demasiados viñedos y zonas pobladas, mientras que por el Oeste habría que construir un puente bestial.

Los atascos van a seguir durante muchos años y en fechas clave alargarán la duración de los viajes entre una y dos horas. Uno de los puntos clave es el enlace de la autopista que procede de Arcachon con la que viene de Irún, donde confluyen cuatro carriles que se reducen rápidamente a tres.

No hay escapatoria por muchos atajos que se cojan porque siempre se acaba en la Rocade, la circunvalación urbana de Burdeos.

Los opositores a la nueva obra argumentan que el atasco no lo producen los camiones sino los desplazamientos urbanos. Puede ser cierto, pero una gran variante por lo menos evitaría los problemas a quienes no tienen como origen ni destino la capital mundial del vino.

Conviene informarse previamente antes de viajar y utilizar el portal Bison Futé, que informa en tiempo real de la situación del tráfico. Mi recomendación personal en caso de gran atasco es tomar la primera salida y aprovechar para estirar las piernas, comer algo, ir al servicio o dormir una siesta mientras se despeja la situación; en esas condiciones si seguimos rodando no avanzamos nada y la distancia se recupera enseguida.

La autopista A63 que une la frontera de Irún con las inmediaciones de Burdeos es un poco chapucera. Hay que parar en tres peajes en una distancia de 50 kilómetros y la carretera nacional alternativa no compensa. El resto hasta Burdeos es una autovía con limitación a 110 km/h y muchos camiones. Lo peor es que con unas ligeras adaptaciones pasará a ser una autopista de peaje antes de 2015.

Va siendo hora de que alguien haga algo porque con los medios actuales no hay posibilidad de mejora. No estaría mal la posibilidad de subir el coche al tren y avanzar kilómetros sin esfuerzo, pero incluso en ferrocarril hay un estrangulamiento, ya que la salida de Burdeos se hace por doble vía cuando debería ser cuádruple.
Hay que mencionar que otra buena chapuza es la unión de esta autopista con la que se dirige a Toulouse, ya que el enlace se hace a través de una nacional con semáforos y rotondas, en lugar de hacerse directamente, con el detallazo de que el carril de entrada para cogerla es a la vez el de salida para otros conductores, toda una gozada...
Tenga el lector en cuenta que no se puede programar un viaje de modo optimista porque las retenciones en la ruta que menciono son demasiado frecuentes. Y si vamos hacia París, la ruta por nacional entre Burdeos y Poitiers por Angoulême ahorra tiempo y peajes respecto de la autopista de pago.
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