domingo, 8 de mayo de 2011

FLOC DE GASCOGNE Y PINEAU DES CHARENTES

Debo advertir al lector que vamos a hablar de vinos dulces, ideales para acompañar un postre e incluso apropiados como aperitivos, aunque en España no haya costumbre de comenzar la comida con la ingestión de una bebida alcohólica a palo seco.

El Pineau des Charentes y el Floc de Gascogne son dos versiones diferentes de un mismo producto, es decir, la mezcla de mosto con aguardiente. En el primer caso coincide que se elabora en la zona de Cognac y en el segundo se trata de la región del Armagnac.

La producción de ambos es bastante limitada y no resulta fácil encontrar estos vinos licorosos en grandes superficies. Los hay en variedad de blanco y rosado, siendo conveniente servirlos muy frescos aunque no demasiado.

Tanto el Floc como el Pineau son mistelas pero mola mucho más que tengan su propia denominación protegida.

Ahora mismo tengo una botella de cada uno en casa, de las baratitas, con un coste inferior a lo 10 euros, que voy tomando a muy pequeños sorbos. No se trata de un sabor sorprendente pero sí muy refinado.

Ojo porque los hay envejecidos y salen algo más caros. Son aptos para coctelería e incluso para cocinar. No se sobrepasan los 20 grados y en boca no empalaga como un PX ni mucho menos.

Ahora me queda probar la variante normanda, el llamado Pommeau, que es una invención relativamente reciente a base de mezclar aguardiente de sidra con zumo de manzana.

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