DESTINOS MUY SATURADOS. MONT SAINT MICHEL.

DESTINOS MUY SATURADOS. MONT SAINT MICHEL.



Cuando se aplica el calificativo de "masificado" a un destino es que ese lugar tiene éxito. A nadie le gusta que haya demasiada gente en un lugar pero es obvio que todos tenemos el mismo derecho a visitarlo y nadie tiene prioridad ni autoridad moral para considerarse con más legitimidad para estar allí por delante de los demás.

No cabe duda de que hay ciudades de éxito total donde la mayor parte de gente que pulula por la calle es de fuera. Por supuesto que existen puntos turísticos donde confluyen muchísimos visitantes a la vez. Los casos de Covadonga, Santillana del Mar, Toledo o Montserrat son buenos ejemplos.

El Mont Saint-Michel se halla en Francia, concretamente en Normandia. Tres millones de viajeros pasan por allí cada año. Es el único sitio del que me tuve que largar precipitadamente por exceso de agobio. La concentración de personas en una única calle recuerda a los Sanfermines de Pamplona y llega un momento que te tienes que apartar en los portales para dejar que pase el resto de turistas, porque si te paras la lías parda.

Supongo que mi error fue acudir allí en momentos de máxima ocupación. Probablemente me hubiera bastado ir al atardecer para encontrarme más agusto. Lo más gracioso es que se trata de un caso peculiar, ya que el monumento pierde mucha gracia cuando estás dentro de la ciudadela y es mucho más agradable de ver desde lejos.

Actualmente se están efectuando obras para dejar el parking a varios kilómetros con traslados en autobús incluidos en el precio del aparcamiento. Se suprimirá el estacionamiento y la carretera incluirá un puente a la entrada de la ciudadela, con lo que la isla volverá a ser isla aunque no tanto.

Los establecimientos de hostelería situados extramuros son naturalmente más asequibles que los de intramuros. Lo de probar la tortilla del Mont Saint-Michel es una aventura gastronómica pero cuesta una fortuna.

En cuanto a las famosas mareas, puede que impresionen a alguien del Mediterráneo, pero como soy del Cantábrico no me parecieron tan espectaculares...

En resumidas cuentas, este lugar tiene una presión turística brutal y hay que saber a qué nos enfrentamos antes de visitarlo. No son los Lagos de Covadonga, donde puedes tener a 7000 personas pululando a la vez sin que se molesten unos a otros, sino una ratonera agobiante en la que hay que evitar los días de máxima afluencia.
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