sábado, 7 de mayo de 2011

COMER BIEN Y BARATO EN BURDEOS


Hacía varios años que no me detenía en la capital mundial del vino. El regreso a esta ciudad me ha resultado gratificante porque he encontrado una pequeña urbe muy renovada y restaurada, con el atractivo de las peatonalizaciones y un muy buen tranvía que articula las comunicaciones en la ciudad.

En cuanto al arte culinario hay que decir que por esta zona se come bastante bien y a precios razonables. Hay restaurantes con estrella Michelin pero lo que interesa es comer lo mejor posible sin pagar barbaridades, puesto que para gastar cien euros por barba lo puedo hacer al lado de casa en los restaurantes de Nacho Manzano o Jose Antonio Campo Viejo.

Cenar en fin de semana en Francia por 15 o 25 euros es un negocio óptimo y más aún si los platos convencen. Esto es lo que me ha pasado en el restaurante L'Ombrière, situado en la Plaza del Parlamento, uno de esos rincones con mucho encanto de la zona vieja. No intenten hacer lo mismo en Guipúzcoa, por ejemplo.

El restaurante está hasta arriba día y noche porque se trabaja a precios tan competitivos que no hay cliente que se resista. En lugar de obtener la rentabilidad con muy pocos clientes pagando burradas, se gana siempre un poco en cada uno de los muchos que por allí pasan. No estamos hablando de alta gastronomía pero sí de una cocina contundente y con raciones abundantes.

La primera noche tomamos unas ensaladas como primer plato, de queso de cabra y también de mollejas de pato, correctas y sabrosas. Los segundos fueron varias piezas de ternera en salsa con patatas fritas en un excelente punto de cocción y con un género soberbio. Postres bien elaborados y sin complicaciones. Todo ello regado con agua del grifo, que es gratis y una jarrita de vino de la casa, pasable. La viruta con cafés no llega a los 18 euros por persona.

La segunda noche nos sirvieron la cena incluso llegando más tarde de las diez, lo que tiene mérito tratándose de Francia. Pedimos el menú de 25 euros, en el cual elegimos primeros con foie y segundos con más foie aún. Aquí los postres ya eran de alto nivel. Agua del grifo nuevamente y así cuatro personas cenan opíparamente por 100 euros.

L'Ombrière trabaja principalmente con esos dos menús y también existe la opción de pagar un poco menos si vamos a comer por semana, ya que un primero y un postre salen a 9 euros. La terraza está atestada y cuesta trabajo moverse por ella, con las tradicionales mesas francesas, es decir, diminutas. El servicio es adecuado y bastante hace con servir a tiempo, ya que no tienen un segundo libre para florituras.

Por la zona hay muchas otras opciones interesantes y curiosamente el restaurante de al lado tiene el menú un euro más barato pero está siempre a medio gas.

Aquí dejo varios enlaces directos.

El menú de 15 euros., ideal para una primera visita.

El menú de 20 o 25 euros. Mejor para una segunda ocasión.

La carta de vinos. Precios que no parecen franceses.

La web oficial está en


Curiosamente hay un parking público muy cerca, de laberíntico acceso y no menos complicada salida, en un lugar donde parece increible que pueda existir, plena zona histórica.

He comido en muchos sitios de Francia y probablemente éste sea de los mejores en cuanto a calidad y precio.

En cuanto a la ciudad, hay una movida espectacular y un ambiente muy parecido al de Salamanca. Un buen city break gastronómico para los amantes de la cocina.

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